
Dejen de desechar sus elementos calefactores
Si quieren alcanzar los objetivos de cero residuos en el procesamiento de metales, deben empezar por los componentes utilizados en ese proceso. Específicamente, la línea de recubrimiento. Allí es donde se genera la mayor cantidad de residuos, ya que los consumibles térmicos se destruyen con el tiempo.
Es un problema: reemplazar constantemente las lámparas no solo afecta negativamente su presupuesto, sino que también genera una gran cantidad de residuos industriales y provoca tiempos de inactividad imprevistos, lo cual afecta negativamente su productividad.
Construyendo componentes que realmente duren
La clave está en dejar de utilizar componentes diseñados para funcionar por poco tiempo. Nos concentramos en cómo el estrés térmico afecta a los filamentos. Al elegir materiales que puedan soportar los ciclos constantes de calentamiento y enfriamiento sin romperse, los componentes duran más tiempo.
Menos reemplazos significa menos tubos de cuarzo y electrodos que terminan en vertederos. Así de simple.
El equilibrio adecuado
Lo importante es no elevar demasiado la temperatura. Si sobrecargamos la lámpara para acortar unos segundos el tiempo de curado, la destruiremos. Hay que encontrar el equilibrio adecuado entre la velocidad de producción y la potencia de la lámpara.
Utilizamos cuarzo de alta pureza y recubrimientos especiales para distribuir uniformemente el calor sobre la pieza a tratar. Esto mantiene todo estable y evita que los componentes se dañen prematuramente.
Qué ocurre en la planta de producción
Cuando los componentes duran más tiempo, todo cambia. Dejan de tener que lidiar con lámparas que se dañan en medio del turno de trabajo, y pueden planificar mejor sus actividades. Además, generan menos residuos peligrosos.
Y como estos componentes son más resistentes, el consumo de energía se mantiene estable. No hay esa disminución gradual en la eficiencia que ocurre cuando los filamentos baratos comienzan a deteriorarse.
Un último consejo: Mantengan limpios sus reflectores. Si están sucios, el calor vuelve directamente hacia la lámpara. No importa cuán bueno sea el diseño: los reflectores sucios acortarán la vida útil de la lámpara cada vez.