
Controlar adecuadamente el calor en el acabado de metales
La mayoría de las personas piensan que el calentamiento es algo simple: o está activo o está apagado. Pero cuando se trata de recubrir metales, la situación es mucho más compleja. Se trata de controlar con precisión cómo afecta el calor a la superficie del metal, hasta el nivel de los micrómetros, para que el polímero se adhiera perfectamente sin dañar la pieza.
La realidad de la densidad de calor
Si queremos tener un taller sostenible, debemos dejar de desperdiciar calor. Pasamos mucho tiempo analizando la relación entre la energía que realmente llega a la pieza y la energía que se pierde en las paredes del horno. Al ajustar la potencia por centímetro de los elementos calefactores, podemos alcanzar la temperatura deseada mucho más rápido. Eso significa una mayor velocidad de calentamiento y una menor factura de electricidad por pieza. Simplemente así.
Además, al utilizar arrays de alta densidad, podemos calentar las diferentes zonas de la pieza. Si se trata de un chasis metálico complejo, podemos calentar los bordes con mayor intensidad, mientras mantenemos estable la superficie plana. Así, no habrá “puntos fríos”, ni fallos en el recubrimiento… y, lo mejor de todo, tampoco habrá necesidad de realizar trabajos de reparación costosos.
Los compromisos que debe conocer
Utilizamos tecnología de cuarzo y halógeno para controlar cómo se emite el calor. La luz infrarroja de onda corta es la clave aquí: permite penetrar en la capa de recubrimiento mucho más rápido que los métodos tradicionales de convección, y llega directamente a la superficie metálica.
Pero hay un problema: las lámparas de onda corta generan una gran cantidad de calor en un espacio muy pequeño. Si queremos obtener la máxima potencia, no podemos descuidar los ventiladores y orificios de refrigeración. Si el flujo de aire es insuficiente, las lámparas se pueden dañar o los reflectores se pueden deformar. Es una herramienta poderosa, pero necesita espacio suficiente para funcionar correctamente.
Hacer que funcione en el taller
No creemos que sea necesario complicarle la vida a nadie. Por eso diseñamos estos sistemas para que puedan reemplazar fácilmente los equipos existentes. Utilizamos conectores y dimensiones estándar, para que no tenga que pasar su fin de semana reconectando todo el equipo solo para hacer una actualización.
Al final, ser “ecológico” no significa comprar piezas sofisticadas y ecológicas. Se trata de aprovechar al máximo el tiempo. Cuando utilizas un sistema de calor preciso para reducir el tiempo de curado de 20 minutos a 8, tu huella de carbono disminuye automáticamente. Puedes procesar más piezas por turno. Y, seamos honestos: ese es el único indicador realmente importante cuando estás en el taller.