
Dejen de calentar el aire; comiencen a calentar el metal
La mayoría de las fábricas tratan sus hornos como un interruptor de luz: o están encendidos, o apagados. Pero si alguna vez han sacado una pieza del horno y han encontrado que tiene una textura similar a la de la cáscara de naranja o que contiene burbujas, sabrán que no es tan sencillo. No se trata solo de alcanzar un determinado valor en el termómetro. Se trata de cómo el calor afecta realmente al metal.
El truco para lograr una curación adecuada
Nos concentramos en el espectro infrarrojo. Básicamente, ajustamos la temperatura al longitud de onda exacta que el polvo necesita para absorberla. El problema es que si se aplica demasiada energía, se quema la pieza. Si se aplica poca energía, el recubrimiento no se fija bien. Es un equilibrio delicado. Nuestros sistemas mantienen una temperatura constante en toda la superficie de la pieza. Eso significa que ya no es necesario usar esos enormes hornos convencionales que funcionan como calentadores gigantes para todo el área de producción.
Diseñado para el mundo real
Sabemos que los entornos de producción son difíciles. Por eso utilizamos elementos de cuarzo de alta temperatura y reflectores que dirigen la energía hacia la pieza, y no hacia las paredes del horno. Además, hemos diseñado las zonas de calentamiento de manera modular. Esto permite ajustar cómo se calientan las piezas y cuánto tiempo permanecen en ese estado, de forma independiente. Pero hay una condición: para que esto funcione, es necesario tener más disciplina en cuanto a la velocidad del transportador y a la forma en que se colocan las piezas. Si la carga está distribuida de manera desigual, la masa térmica cambia. Habrá que ajustar los parámetros de energía, de lo contrario, habrá riesgo de que la pieza no se cure adecuadamente. Requiere un poco más de atención, pero los resultados valen la pena.
Qué significa esto en la práctica
Cuando dejan de desperdiciar energía en el aire que rodea la pieza, todo avanza más rápido. Los tiempos de curación disminuyen, la velocidad de producción aumenta y su huella de carbono disminuye. No nos interesa usar “verde” como eslogan publicitario. Simplemente utilizamos principios físicos avanzados para hacer que el proceso sea más eficiente. Es más simple, más rápido, y simplemente funciona.